Retrato de un escritor frustrado
Insisto en forzar a las palabras, en hacer trabajar a destajo a mis neuronas para conseguir una buena combinación de frases que me saquen de la mediocridad de mi rutina y de este insoportable aburrimiento.
Vivo a deshora, pero eso no es nuevo. Ahora nada me ocupa mucho menos me preocupa. Hago lo que quiero, cuando quiero y acepto lo que no puedo hacer sin rebelarme. No corre las sangre por mis venas...ahora camina. Creo que el tedio ha llegado hasta mis células y están cayendo una a una en una depresión irremediable.
Temo que la inspiración se aleje un día de estos, cansada ya de tanto esperar a mis manos. Estoy convencida de que en cualquier momento cogerá su abrigo de verbos, su maleta y se irá, dejándome el pasado, que por otra parte es lo único que nos une ahora mismo.
Me estoy volviendo tan horriblemente técnica que mi imaginación está hibernando. Tengo tanto miedo a eso...a todo este proceso no sé bien si biológico o mental que está ocurriendo en mi cuerpo.
Me consuela que las palabras siguen haciéndome soñar; aún saben a gloria.
Creo que el egoísmo me ha llevado a esto, a este sentimiento de impotencia y de rabia.
Siempre creí que las palabras eran mías y ahora sé que no es así, que tienen vida propia, que no viven atadas a mis hojas ni a mi cerebro. Y con pena he concluido que son tan independientes que han decidido abandonarme.

utopista dijo
Cele: Haz hecho un texto con lo que pasaba por tu mente, bien, me gustó eso de "abrigo de verbos", ¿te imaginas una camisa de adjetivos, un short de metáforas, un saco de adverbios? Adelante con la escritura que es parte de tu vida.
H.L.
23 Agosto 2005 | 02:55 AM