Acechados por mil ojos,
debatiéndose entre amar poco en vida
o en exceso, eternamente.
Corregidos por insensatos medianías
que no saben de pasión y compromiso.
Hartos de miel de labios,
de embriaguez de caricias,
de sudores de espanto,
al verse descubiertos
en las noches de huída.
Silenciosos trepadores
como yedras errantes.
Sangrantes corazones
cuya herida jamás cicatriza.
Ojos desorbitados
sin más objeto que mirar otra vida
u otra muerte acaso,
en la que reinen los finales bellos.
Archivando, uno a uno
y sin perder la cuenta,
los receurdos exactos
de los pocos segundos unidos.
Pidiendo morir.
Llorando de turbada dicha
al saberse liberados.
Siempre irónicos
a la hora de reconocer su pecado.
Se ríen del mundo
mientras éste les vuelve la espalda.
Erguidos e inmóviles,
orgullosos de ser castigados
por una fechoría tan bien justificada.
Comiéndose a besos sólo con las pupilas.
Saborean el último rayo de sol.
Lista ya la horca,
quizá la katana,
el veneno mortal
o las armas de fuego.
Se entregarán sin reparos
allí donde las nubes todo lo disimulan
y no hay nadie que dicte sentencia al amor.
Allí donde el aire aún es respirable.
Donde el sentimiento se hace piel
y todo lo etéreo se vuelve corpóreo.
(No sé por qué pero hoy me dio por escribir este "poema", si se puede llamar así, que plasmé sobre una de las hojas de mi cuaderno gris hace poco más de un año... me trae buenos recuerdos... eran momentos de inspiración sin límites... volverán???)
Volverán Cele...
Se ríen del mundo
mientras éste les vuelve la espalda...
Podemos reir con ellos...
Besos Chiquitina
Tus cosas me dejan sin respiración.
¡Que hermoso escribir así!
Leo tu poema y un escalofrío me recorre la espalda. Y eso es bueno porque provocas sensaciones.
Ya lo creo que volverán. De hecho, creo que no se han ido nunca de tu mente.
Todo volverá.
Incluso Ella, aunque vestida con otro nombre y otras actitudes.
Bstos, cielo.